{"id":6235,"date":"2015-11-12T18:03:57","date_gmt":"2015-11-12T18:03:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.slow-words.com\/?p=6235"},"modified":"2015-11-19T10:47:26","modified_gmt":"2015-11-19T10:47:26","slug":"el-apuntamiento-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/el-apuntamiento-2\/","title":{"rendered":"El apuntamiento"},"content":{"rendered":"<p><em>El apuntamiento (Basado en el relato de un reo com\u00fan en la Penitenciar\u00eda de Santiago, a\u00f1o 1968)\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u2014\u00a1A vos te conozco! Me agarran por el hombro, me volteo con el jarro de cerveza en la mano. Era un detective, un \u201crati\u201d. Era el mismo que me detuvo por robo la \u00faltima vez. Menos mal que estaba tomando solo, ah\u00ed en el boliche. Antes que alcanzara a terminar la pilsener, me agarran entre dos, me sacan afuera a empujones y me meten en la camioneta de investigaciones. \u2014\u00a1Su\u00e9ltenme! \u00a1No he hecho n\u00e1! \u2014Cuidado con \u00e9ste, mire que es peligroso&#8230; \u2014advierte el rati. Un bofet\u00f3n y un \u201cc\u00e1llate\u201d y estoy arriba. Llegando al cuartel, les digo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me traen a la \u201cpesca\u201d, por las puras! \u00a1No he hecho ni una cosa! Juro por Dios&#8230;. Igual me allanan: me quitan el cintur\u00f3n, los cordones de los zapatos, la billetera, los documentos. Los envuelven en el mismo pa\u00f1uelo de uno, y anotan, nombre, todo. Despu\u00e9s: \u201c\u00a1P\u00e1selo p\u2019adentro!\u201d, derechito al calabozo. \u00a1La pu&#8230; hasta aqu\u00ed me lleg\u00f3 la suerte! \u00a1Tan re bien que estaba trabajando en una construcci\u00f3n! Primera vez que lograba levantar cabeza. Era un cambio, y una suerte, porque conseguir algo con los \u201cpapeles sucios\u201d no es f\u00e1cil. El capataz de la construcci\u00f3n ni recomendaciones me pidi\u00f3, parece que ese d\u00eda se les hab\u00eda ido uno de los obreros. Llevaba ya tres meses trabajando en esa construcci\u00f3n: gente sana, buenos amigos, y yo con plata limpia en el bolsillo. Se puede decir que estaba empezando a ver c\u00f3mo era la vida&#8230; Porque desde chico me lo pas\u00e9 en los encierros, y el que sufre encierros sabe que ah\u00ed aprende el bien y el mal. Y de la moral, que le llaman, se conoce primero el mal. Golpes porque andas sucio, patada porque eres flojo, hasta porque \u201csos feo\u201d&#8230; A mi padre no le supe la cara, mi madre muri\u00f3 quiz\u00e1 cu\u00e1ndo, tampoco la recuerdo. Me cri\u00f3 una vecina, por caridad, y a nadie le importaba donde yo anduviera. Por eso sal\u00ed a conocer la calle y ligerito me agarraron \u201cpor vagancia\u201d. Me soltaban, volv\u00eda a caer. Primero anduve limosneando, pero cuando ya uno siente verg\u00fcenza de estirar la mano, viene el robo. Eso es cosa sabida. Y ah\u00ed, en las correccionales donde lo encierran a uno, m\u00e1s es lo que se aprende para seguir robando. Y lo aprende mejor, para hacerlo m\u00e1s en grande en cuando lo suelten. La \u00faltima condena, que fue de cinco a\u00f1os y un d\u00eda, me hizo cambiar de idea. Es que esa vez en la c\u00e1rcel me ense\u00f1aron a leer. Adem\u00e1s, aprend\u00ed oficio con la madera y, como se dice, \u00a1sent\u00e9 cabeza! Y ya era hora, porque ten\u00eda m\u00e1s edad, veinticinco, seg\u00fan mis documentos. Porque las otras veces al salir no sab\u00eda mucho a lo que iba. Esta vez, s\u00ed: ten\u00eda decidido \u201cchantarme\u201d. Vivir como un hombre honrado y sin que supiera nadie que antes hab\u00eda delinquido. Me dio gusto respirar el airecito puro al pasar las rejas&#8230; Y eso, creo que fue porque iba decidido a cambiar. \u00a1Uno se hace tantas ilusiones con la libertad en cuanto la pierde! Porque, la verdad, adentro no es tan malo el trato, hasta hay guardianes que son amigables si uno no les causa problemas. Lo malo son algunos reos que est\u00e1n siempre haciendo planes para escapar, y si no se les lleva el am\u00e9n, lo tachan de cobarde&#8230; Otra cosa son los que tienen malas costumbres, pero de eso me libr\u00e9, porque el que busca tener su compa\u00f1ero, sabe qui\u00e9n le va a consentir y qui\u00e9n no. Sal\u00ed, como dec\u00eda, ilusionado, aunque sabiendo muy bien que el que ha estado adentro, cuando sale ha de tener paciencia. Pero esa vez tuve suerte y me tomaron en la construcci\u00f3n sin pedir documentos. Al comienzo hallaba duro el trabajo. Es que como me vieron fortacho me pusieron en el acarreo de material pesado en carretillas y a cargar sacos de arena. Pero me fui acostumbrando y estaba contento. Me sent\u00eda, al fin, una persona como las dem\u00e1s. Nadie se maliciaba de mi pasado. El capataz era buena gente y los compa\u00f1eros me daban trato de amigo. Poco dur\u00f3 la ilusi\u00f3n&#8230; No hab\u00edan pasado tres meses, cuando me agarraron en el boliche tomando mi cervecita. Buen dar con la mala suerte, si hasta andaba pensando en casarme en cuanto juntara unos pesos. \u00a1Puchas la mala suerte!, me estaba diciendo, d\u00e1ndole vueltas al asunto, ah\u00ed en la celda donde me tiraron. Ya era de noche, cuando oigo el cerrojo. Entra un guardia, me apunta con el dedo: \u201cVen, sale pa\u2019ac\u00e1\u201d. Me malici\u00e9 que era para hacerme \u201cun trabajito\u201d. \u00a1As\u00ed los llaman! Me sacan a empellones y me meten en una sala: ah me amarran a una silla. Pego la mir\u00e1, y veo que no hay otros muebles, la pura silla. \u00a1La pu&#8230; aqu\u00ed s\u00ed que me van a dar fuerte! Empezaron a trabajarme al tiro. \u2014\u00a1Ya, habla huev\u00f3n! \u00a1Suelta los robos! \u00a1No te hagas el jet\u00f3n! Y yo tratando de decirles, entre golpes y patadas, que no ten\u00eda ni un robo que soltar, que me hab\u00eda chantado, que estaba trabajando, que vieran los recibos de pago de la construcci\u00f3n, que los buscaran en la billetera que me hab\u00edan sacado cuando me allanaron al entrar. \u2014\u00bfCrees que somos babosos? \u00a1Habla, gil de mierda! Y yo, con toda humildad para que me creyeran: \u2014Es la pura verdad, es la firme, jefe. No me golpee tanto, si no tengo qu\u00e9 largar&#8230; Entonces nombraron \u201cla m\u00e1quina\u201d.<\/p>\n<p>Se me pararon los pelos de pensar que me iban a meter la corriente. Y ah\u00ed, les insisto, medio tartamudo con los correntazos, vuelta a lo mismo, que no ten\u00eda ni un robo, que hab\u00eda pagado los antiguos, que ven\u00eda saliendo de la penitenciar\u00eda, que me creyeran&#8230; Y ellos: \u201cHabla luego, que no estamos aqu\u00ed de ociosos\u201d. Y cuando me vieron flaquear \u00a1venga el balde de agua! Parece que era cierto que ten\u00edan apuro por la forma en que me llov\u00edan, entre los insultos, los pu\u00f1etes, las patadas, hasta lacazos. Una de las pateaduras me hizo sentirme mal. Lade\u00e9 la cabeza para que se notara que ya no me quedaba aguante. \u2014Puro teatro hace el huev\u00f3n \u2014dijeron. Y otra vez \u00a1d\u00e9nle duro! Y yo: \u201c\u00a1No he hecho n\u00e1!\u201d \u2014\u00a1Aqu\u00ed son todos angelitos! Hasta que uno dijo: \u2014M\u00e1s rato volvemos a interrogarlo. Este es ladr\u00f3n, delincuente habitual y no se libra con \u201cgrupos\u201d de que lo trabajemos. Me cascaron que ya no sab\u00eda de m\u00ed. Rod\u00e9 por la escalera y me tiraron, como saco, al calabozo. Suerte perra&#8230; Me romp\u00ed un pedazo de camisa para vendarme las magulladuras de la cara. \u00a1Cabrones! No hab\u00eda d\u00f3nde no me doliera. Me preguntaba: \u00bfCu\u00e1nto me ir\u00e1n a tener aqu\u00ed? \u00bfY el trabajo en la construcci\u00f3n? Calculaba que no vendr\u00edan hasta la noche siguiente, no hacen esos \u201ctrabajos\u201d de d\u00eda, \u00a1cuando oigo el cerrojo y el \u201cvos, sale pa\u2019c\u00e1\u201d..!<\/p>\n<p>\u2014Anoche tuviste suerte \u2014me dice el inspector\u2014 porque ten\u00edamos que salir de ronda. Ahora s\u00ed que vas a confesar, huev\u00f3n. Ten\u00eda el aliento pasado a vino. Me llevaron a la sala de guardia para que \u201chablara por las buenas\u201d, dijeron. Eso lo hacen para que uno se haga ilusiones, lo llaman \u201cablandar\u201d para que despu\u00e9s m\u00e1s le duela lo que viene. Pero uno se la cree. Me insisten: \u2014Ya, suelta los robos de una vez. \u2014Pero si anoche les dije la firme, jefe. Le volv\u00ed a pedir que vieran los papeles, ah\u00ed estaban los recibos de la construcci\u00f3n. Los mand\u00f3 a buscar. Abri\u00f3 el atado que hab\u00eda hecho con el pa\u00f1uelo y se puso a examinarlos. \u2014Por esta vez te voy a dar cr\u00e9dito \u2014me dijo\u2014. Pero no te vas a librar del parte por vagancia. Y tambi\u00e9n te vamos a pelar a rape. \u2014Puchas, i\u00f1or, no me haga eso \u2014le pido yo con humildad\u2014. No ve que son cinco d\u00edas encerrado y con eso me van a despedir en la construcci\u00f3n&#8230; Y m\u00e1s encima, andar con la cabeza rapada es como andar diciendo a gritos que uno es delincuente. \u2014No me vengas con huevadas. Si no est\u00e1s conforme, te damos otra pateadura hasta que, si no tienes un robo que confesar, tengas que inventarte uno, jet\u00f3n&#8230; Entonces les habl\u00e9, siempre con humildad, por ver si se los convenc\u00eda. Total, botarse a \u201cchoro\u201d es peor, es darles pretexto para que a uno lo castiguen m\u00e1s. Le ped\u00ed: \u2014Tiene que entenderme, jefe, es la pura verdad que decid\u00ed chantarme, \u00bfno es eso lo que piden cuando uno est\u00e1 adentro?<\/p>\n<p>Eso de la rehabilitaci\u00f3n que le llaman. \u00bfNo ve que hasta aprend\u00ed oficio para cuando me dejaran libre? No s\u00e9 si me creyeron, o no. El inspector me pega una mirada despreciativa, y sale, pero antes, le hace una se\u00f1a al otro. Y el otro se me acerca, con buenos modos. \u2014Oye, en la billetera tienes buen billete\u2014. P\u00e1sate dos y hasta luego. \u00bfConforme? \u00a1Sinverg\u00fcenzas!&#8230; M\u00e1s ladrones que uno. Cierto que hab\u00eda o\u00eddo de eso, que llaman \u201cel apuntamiento\u201d, que le hacen los tiras a los ladrones: cobran al mes, como condici\u00f3n para dejarlos tranquilos, porque suponen que uno sigue robando. Pero \u00a1que me lo hicieran a m\u00ed, que gan\u00e9 esa plata y la gan\u00e9 con sudor, cargando sacos de arena, de sol a sol! Y sin tener m\u00e1s que lo justo para el pago del cuarto y la comida, y de vez en cuando una cervecita con los compadres&#8230; No me jodan. \u2014\u00bfConforme? \u2014me estaba repitiendo. Lo miro, indignado, listo para largarle el insulto. Pero me acord\u00e9 del \u201ctrabajito\u201d. El parte por vagancia, la cabeza rapada. \u2014Conforme, si salgo al tiro. \u2014En cuanto pases la plata. Se la paso, y salgo a la calle, arregl\u00e1ndome el cintur\u00f3n, que no se me cayeran los fundillos. Ni los cordones le quise poner a los zapatos. Caminaba sin ver por d\u00f3nde iba. \u00a1Puchas con los sinverg\u00fcenzas abusadores! Al ver que estoy cerca de la pensi\u00f3n donde arrendaba el cuarto, me devuelvo. Decid\u00ed esperar la noche: que no me vieran as\u00ed, con la cara magullada.<\/p>\n<p>Me fui a servir una cerveza con la plata que me dejaron los cabrones y termin\u00e9 por conformarme. Total, estaba afuera. Al d\u00eda siguiente en la construcci\u00f3n les cont\u00e9 el cuento del asalto: que me hab\u00edan cogoteado unos delincuentes y me hab\u00edan sacado la plata de la semana y puesto la cara as\u00ed. Era buena gente y me creyeron. Hasta hicieron una colecta poca para ayudarme: \u2014No te preocupes, chico \u2014as\u00ed me dec\u00edan\u2014. Eso a cualquiera le pasa. \u00bfY c\u00f3mo no les largaste pu\u00f1etes, vos que carg\u00e1is sacos de cien? \u2014Es que andaban con cuchilla y eran muchos&#8230; En fin, que me la saqu\u00e9. Me cre\u00ed a salvo, pero como a los dos meses, cuando ya me hab\u00eda olvidado del asunto, siento otra vez la garra en el hombro. Volteo. El mismo buitre. \u2014Su\u00e9lteme \u00bfno ve que voy camino a casa? \u2014No te hagas el huev\u00f3n. Y empieza a registrarme. \u2014Oiga, si lo va a hacer, no lo haga delante de la gente, \u00bfno ve que aqu\u00ed en el barrio me conocen? \u2014Andando, entonces, porque la \u201cmionca\u201d est\u00e1 en pana de rueda. Puro \u201cgrupo\u201d, pens\u00e9, para tener tiempo de hablarme. Est\u00e1bamos como a diez cuadras de la pesca. Y me fue diciendo que \u201cesta vez no te vas a librar tan f\u00e1cil, porque son ocho los robos que tienes a tu cuenta\u201d. \u2014No me venga a calumniar&#8230; \u00a1qu\u00e9 robos, ni qu\u00e9 mierda! \u2014No te pongas atrevido. \u2014Si no he hecho m\u00e1s que cargar sacos en la construcci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Para qu\u00e9 sigues con el \u201cgrupo\u201d del trabajo. Se puede trabajar de d\u00eda y \u201cchorear\u201d de noche. \u00bfCrees que somos nuevos en este oficio, jet\u00f3n? Y cosa que yo le dec\u00eda, \u00e9l replicaba: \u201cse lo dices al juez\u201d. Con eso me jodieron. Entrar a la \u201cpesca\u201d, ya sab\u00eda, era pasar al calabozo, y del calabozo a la pateadura. Antes, si sal\u00eda a hacer un robo, llevaba debajo de la lengua una media \u201cgillette\u201d , esa es precauci\u00f3n que uno toma: lo agarran y \u00a1zas! un tajito en el est\u00f3mago, que sangre su poco, para que lo lleven a la enfermer\u00eda: es el truquito para que no lo pasen a uno a la \u201cpesca\u201d donde est\u00e1n los tiras. Ah\u00ed de la enfermer\u00eda uno va derecho al juzgado, se salva de la pateadura, esa a la que le llaman ellos la \u201cinterrogaci\u00f3n\u201d. Cosa curiosa, pero cuando se deja el oficio, empieza uno a andar descuidado&#8230; Esta vez, me volvieron a nombrar la m\u00e1quina, y me hicieron el trabajito de las amenazas para que aflojara. Entonces, poco antes de llegar al cuartel, uno me lleva a un lado: \u2014Si tienes billete, pasa y hasta luego&#8230; \u2014No tengo ni cobre. \u00bfNo ve que me dejaron con deuda la otra vez? \u2014\u00bfQui\u00e9n te dej\u00f3 con deuda, huev\u00f3n? Y aunque as\u00ed fuera, cuando se anda choreando se maneja billete. \u2014\u00a1Si no he hecho ni una cosa!.. Lo dije y me arrepent\u00ed. Qu\u00e9 sacaba con seguir con la misma.<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda visto que no serv\u00eda. \u2014Oiga, se podr\u00eda arreglar \u2014le digo\u2014: el s\u00e1bado me pagan. Le pareci\u00f3 bien. Dijo que ah\u00ed mismo me iban a esperar a tal hora, dentro de tres d\u00edas cuando tocaba que era s\u00e1bado. Volv\u00ed desmoralizado a la casa. Esa noche le habl\u00e9 a la mujer que ten\u00eda: \u201cMira, Negra, pasa esto\u201d. Y le cont\u00e9 todo de mis condenas. \u2014M\u00e1s vale que sepas c\u00f3mo son las cosas \u2014le dije, porque ella era as\u00ed, comprensiva\u2014. Hice el firme prop\u00f3sito de chantarme, pero estos buitres no me dejan ni juntar plata para casarnos. Y le estuve explicando c\u00f3mo era ese asunto del \u201capuntamiento\u201d. \u2014Te creo \u2014dijo la Negra\u2014. Si ya la corriste, ahora m\u00e1s bien sienta cabeza. S\u00e9 que vas a ser buen marido. Yo te espero. Te lo prometo. Eso me conform\u00f3. Tambi\u00e9n me dio un consejo: \u2014Mejor te mudas de esta pensi\u00f3n; te conocen en el barrio y ligerito dan la nombr\u00e1 a los tiras. Pero no le hice juicio. Dej\u00e9 pasar el tiempo, m\u00e1s que nada porque no es f\u00e1cil hallar un cuarto bueno que sea barato. Otra cosa, que ah\u00ed estaba cerca de la construcci\u00f3n, no ten\u00eda que gastar en autob\u00fas. La Negra me afirm\u00f3 para el gasto de la semana, porque el s\u00e1bado tuve que darle otra vez dos billetitos gruesos a los tiras. Nunca cre\u00ed que iban a volver tan luego. No pas\u00f3 un mes y ya los ten\u00eda, ah\u00ed, en la pensi\u00f3n. Cuando la due\u00f1a fue a avisarme que me esperaban unos caballeros, me cre\u00ed que eran dos amigos que hab\u00edan quedado en venir a buscarme. Hasta le dije a la se\u00f1ora, con toda confianza, que los dejara pasar.<\/p>\n<p>\u00a1Los desgraciados esta vez tra\u00edan la orden de detenci\u00f3n con mi nombre y mi apodo! Y no sab\u00eda cu\u00e1ntos robos me iban a colgar. \u00a1Contra el papel no hay nada que hacer! Ya sab\u00edan que siendo d\u00eda s\u00e1bado me pillaban con plata. \u2014No pierdas el tiempo con \u201cgrupos\u201d, \u2014me dicen, y me ponen por delante el papel. No dije palabra, me tragu\u00e9 la rabia. Les solt\u00e9 los billetes, palmaditas en la espalda y se fueron. \u00a1Cabrones&#8230;! Agarr\u00e9 mis cositas y esa misma noche me mand\u00e9 mudar. Capaces eran de volver al d\u00eda siguiente. \u00a1Se hab\u00edan cebado, los perlas! Me cost\u00f3 encontrar cuarto, y al fin fui a dar lejos, cerca de la cordillera. Me levantaba de alba para viajar una hora de ida y una hora de vuelta. Me lo pasaba encaramado en las micros. La mujer me dec\u00eda: \u201cEso te pas\u00f3 por confiado\u201d. Ser\u00e1 que cuando uno se retira de la delincuencia, se pone distra\u00eddo, no piensa en esos detalles. Me sent\u00ed tan seguro en ese otro barrio que no discurr\u00ed que pod\u00edan ir a la antigua pensi\u00f3n y averiguar ah\u00ed d\u00f3nde trabajaba. Cierto que al no desconfiar, uno se jode. Ni siquiera fui precavido para advertirle a la due\u00f1a de la pensi\u00f3n que no dijera d\u00f3nde trabajaba. As\u00ed es que llegaron a la construcci\u00f3n. Me estaban esperando a la salida. Eso fue como a los dos meses. Yo estaba bien tranquilo, pero en cuanto los vi, me di cuenta que eran ellos. No lo esperaba, as\u00ed es que me qued\u00e9 tieso, ni siquiera atin\u00e9 a esconderme.<\/p>\n<p>\u2014Mejor pasa tres billetes, mira que andamos necesitados \u2014me dicen. Ah\u00ed, ya no me pude aguantar. \u2014No les doy ni medio, aunque me lleven preso&#8230; \u00a1C\u00f3rtenla con la huevada! \u2014\u00a1Si te pones atrevido te va mal, mierda! Se dieron cuenta que esta vez no iba a ser lo mismo porque me llevaron a empujones donde el capataz de la construcci\u00f3n, para joderme de un viaje: \u201cMire, \u2014le dicen\u2014, este gallo es un delincuente. Con puras condenas. Y ahora tiene una acusaci\u00f3n por robo. Se lo venimos a advertir por si tambi\u00e9n hay aqu\u00ed alguna denuncia\u201d. Ah\u00ed el capataz se acord\u00f3 de unas herramientas que se hab\u00edan perdido, quiz\u00e1 cu\u00e1ndo. Hasta le dio las gracias por la \u201cinformaci\u00f3n\u201d al conchesumadre, y despu\u00e9s sale el capataz con que: \u201cEso me pasa por no exigir documentos ni recomendaciones\u201d. \u00a1Como si \u00e9l fuera ah\u00ed el mandam\u00e1s! Se empez\u00f3 a juntar gente, los mismos de la construcci\u00f3n y otros, porque los tiras armaron la grande con los empujones, y hasta me esposaron, para joderme un poco m\u00e1s. Entonces saqu\u00e9 toda la rabia que ten\u00eda guardada. Les dije a gritos, que era cierto que hab\u00eda sido ladr\u00f3n, pero que bien pagados ten\u00eda los robos, que hab\u00eda decidido chantarme, pero que estos cabrones abusadores me sacaban toda la plata del trabajo con sus famosos \u201capuntamientos\u201d. Que \u00a1\u00e9se s\u00ed que era delito! Eso les grit\u00e9 y no recuerdo cu\u00e1nto m\u00e1s, en fin, todo lo que ten\u00eda adentro. Ni se arrugaron.<\/p>\n<p>El capataz, que era de esos que creen que los detectives son m\u00e1s honrados que el que ha pasado por la c\u00e1rcel, hasta coment\u00f3: \u201cSiempre que agarran a un ladr\u00f3n, sale con esa lesera. Ll\u00e9veselo. Despu\u00e9s les mando la denuncia por escrito, por las herramientas robadas.\u201d Otra vez, allanado, al calabozo, y por la noche \u201cvos, sale pa\u2019c\u00e1\u201d&#8230; A golpes me llevaron hasta la escalera. M\u00e1s encima, amarrado de pies y manos, obligado a dar pasitos cortos. \u00cdbamos a subir cuando se oye una voz gruesa: \u2014\u00bfQui\u00e9n es el jefe aqu\u00ed? Quiero hablar con el encargado de este cuartel. Se conoc\u00eda en el habla que era un gil con plata. \u2014No venga con gritos \u2014le dice el inspector\u2014. \u00bfQui\u00e9n es usted? \u2014Soy el padre de los j\u00f3venes que detuvieron reci\u00e9n. \u2014Esos cabros de mierda se robaron un auto y violaron a una \u2014 dijo el detective\u2014. As\u00ed es que los voy a pasar a la c\u00e1rcel. Me dejaron ah\u00ed, amarrado como un bulto, y se fueron a hablar con el gil. Cuando \u00e9l los convenci\u00f3 que los soltaran \u00a1seguro que ni plata les pas\u00f3 porque esos gallos se libran con puro nombrar a sus conocidos \u201cpalos gruesos\u201d!.. ah\u00ed se acordaron de m\u00ed. Me empujan por la escalera \u201csube, huev\u00f3n\u201d. Y arriba \u201cdate vuelta\u201d: me tuvieron como trompo, girando. Si me deten\u00eda, un golpe. Hasta que, emborrachado, ni supe d\u00f3nde estaba. Entonces, de un empell\u00f3n, me tiraron de espaldas. \u00a1La puuuta, siento que estoy tendido en el somier&#8230; la m\u00e1quina! Para ponerle a uno la electricidad tiene esos somieres de metal. Empiezo a dar berridos: \u2014\u00a1Noo, la m\u00e1quina nooo&#8230; Nooo&#8230;!<\/p>\n<p>\u2014Ah, \u00a1la conoc\u00eds, huev\u00f3n! No sos nuevo en el asunto. Entonces, mejor habla de una vez. Ya, pues, dale. Anda soltando&#8230; \u2014\u00bfQu\u00e9 quiere que les suelte? Estoy chantado. \u2014Claro, un angelito, \u00bfy por qu\u00e9 te cambiaste de casa? \u2014Para que no me saquen la plata ganada con el trabajo honrado. Porque me ten\u00edan jodido con el \u201capuntamiento\u201d. \u00a1Por eso me cambi\u00e9! \u2014Miren el piojento, desgraciado, venir a calumniar a mis muchachos. En otras \u201cpescas\u201d se estilar\u00e1 esa cuesti\u00f3n, de apuntamiento&#8230; aqu\u00ed todos siempre se han contentado con recibir su sueldo. \u2014D\u00e9jelo con nosotros, jefe \u2014dijo uno\u2014. Le hacemos un trabajito por hocic\u00f3n. \u00a1Miren el perla venir a calumniarlo a uno!&#8230; Me agarraron a golpes, por todo el cuerpo. En eso me vienen arcadas. \u2014No vengas a ensuciar, oh&#8230; que te lo hacimos comer, mugriento. De puro susto me contuve. Cuando estaba medio traspuesto, a punto del desmayo, alcanzo a escuchar el \u201crean\u00edmelo\u201d. Y ah\u00ed me cay\u00f3 encima el balde de agua. \u2014\u00bfVas a hablar, o no? \u2014Pero, jefe, no voy a estar inventando&#8230; \u2014Traigan la m\u00e1quina. Me qued\u00e9 tieso. No pude moverme mientras me quitaban las amarras. Enseguida, me desnudan, completamente. Me vendan los ojos y me atan a las cuatro esquinas del somier. Me pusieron alambres en las sienes, me volvieron a echar agua. \u2014Te damos la \u00faltima oportunidad. Habla.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me van a maquinear por las puras!\u2014 les grito\u2014. \u00a1Si no tengo que&#8230;! Ni terminar la frase me dejaron: vino el primer correntazo. \u00a1Puta la descarga! Abro la boca para pegar el grito y me enchufan un trapo&#8230; \u2014Cuando decidas hablar, abre la mano \u2014oigo que me dicen. Y m\u00e9tale corriente. No era la primera vez que me encontraba con la m\u00e1quina, pero esta vez se ensa\u00f1aron: en los miembros, en la boca y en los test\u00edculos. Y eso no fue m\u00e1s que el comienzo: \u00a1cinco noches me tuvieron as\u00ed! De la tortura al calabozo, del calabozo a la tortura. De d\u00eda no descansaba, ten\u00eda la boca hecha una l\u00e1stima, no pod\u00eda comer. El agua, la tomaba a sorbitos. Los test\u00edculos hinchados. La cabeza que se me part\u00eda. En el cuerpo no dejan se\u00f1al con los trapos mojados, no m\u00e1s se ven las heridas de la cara. Sentado en el calabozo, segu\u00eda oyendo zumbar la maquinita. Ten\u00eda adentro ese zumbido. Menos pod\u00eda dormir: me quedaba despierto pensando que todo iba a empezar de nuevo en cuanto oyera que se acercaban esos pasos que resuenan fuerte en el silencio de la noche. Luego el cerrojo y el \u201cvos, sale pa\u2019c\u00e1\u201d. No sab\u00eda si vendr\u00edan, ni a qu\u00e9 horas, as\u00ed es que me lo pasaba ah\u00ed, espirituado. Lo hacen de intento, dicen, es parte del ablandamiento, el mantenerlo a uno as\u00ed. Bueno, que cada vez se me hac\u00eda m\u00e1s duro, cada vez ten\u00eda menos aguante. La puta, pensaba, \u00a1no tener un buen robo que confesarle a estos cabrones! Estar ah\u00ed, aguantando el suplicio, por querer \u201cchantarme\u201d&#8230; \u00a1Buen dar con la suerte perra!<\/p>\n<p>La quinta noche, apenas empezaron con la m\u00e1quina, les hice la se\u00f1al con la mano. \u2014Des\u00e1tenlo. Me pasaron los papeles con los robos, y pongo la firma. Sin mentir, ni siquiera tuve curiosidad por leer lo que dec\u00eda. \u2014Ma\u00f1ana te pasamos a la c\u00e1rcel. Aunque parezca raro, despu\u00e9s de lo que hab\u00eda sufrido, se me hizo livianita la c\u00e1rcel. Noventa y cinco d\u00edas me dio el juez. Y eso que, cuando me fueron a interrogar, dije la pura verdad: \u2014Soy inocente: ni s\u00e9 qu\u00e9 robos est\u00e1n escritos ah\u00ed, si puse mi firma, fue nada m\u00e1s para librarme de la famosa maquinita. Les mostr\u00e9 las magulladuras de la cara. El juez, como si nada. Igual me incomunic\u00f3. Para salir, despu\u00e9s de los noventa y cinco d\u00edas, me pusieron multa de cien escudos, los mismos que no quise darle a los tiras. Total, ya no sent\u00ed lo mismo que cuando sal\u00ed la otra vez. No ten\u00eda prop\u00f3sitos. Ni buenos ni malos. Estaba completamente desmoralizado. Perd\u00ed el trabajo, la mujer, la plata. Todo. Como no sab\u00eda a d\u00f3nde ir a dormir esa noche, record\u00e9 un amigo de una antigua condena. Me hab\u00eda ofrecido, \u201csi no ten\u00eds d\u00f3nde llegar, \u00e9sta es la direcci\u00f3n de mi casa\u201d. Para all\u00e1 cort\u00e9. \u201c\u00bfC\u00f3mo te ha ido, chico?\u201d \u201cMal .\u201d Y le cuento. \u201cEstoy en las mismas, me dice. No encuentro trabajo. Cada vez que salgo en libertad, digo \u201cme chanto\u201d. \u00a1Y me empiezo a morir de hambre!\u201d<\/p>\n<p>Salimos la noche siguiente. Hab\u00eda un buen dato con unos delincuentes habituales. Est\u00e1bamos pensando en poner un quiosco de revistas con esa plata. \u00a1Si es para la risa! \u00a1Uno nunca pierde la ilusi\u00f3n de cambiar de vida! Ten\u00edamos a medio hacer el trabajo, ya con la plata en la mano cuando, el que estaba de \u201cloro\u201d, avisa: \u201c\u00a1La pioooola!\u201d Y aparece el furg\u00f3n con la polic\u00eda. Agarrado, y encima, con el robo&#8230; Y aqu\u00ed me tiene, en la penitenciar\u00eda. Me consuelo pensando \u201c\u00a1Al menos esta vez estoy pagando algo&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u201cEl apuntamiento\u201d, de Isidora Aguirre, fue publicado en Las mujeres cuentan, Antolog\u00eda, Simplemente Editores, Santiago de Chile, 2011.<br \/>\nIsidora Aguirre (1919-2011)<\/p>\n<p>Cover:\u00a0I\u2019m Sorry\u2019 (2008) by Abdel Abidin, ph. Diana Marrone; the artwork is on show at Iran Pavilion, 56th Venice Art Biennale, until November 22, 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El apuntamiento (Basado en el relato de un reo com\u00fan en la Penitenciar\u00eda de Santiago, a\u00f1o 1968)\u00a0 \u2014\u00a1A vos te &hellip; <a href=\"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/el-apuntamiento-2\/\">Continua<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6237,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[14],"tags":[1902,3493,3494,1936,3480,1901],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6235"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6235"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6313,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6235\/revisions\/6313"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6237"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.slow-words.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}